Bicentenario de las Independencias Americanas

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Las últimas posesiones

Contenidos Adicicionales

Diseño de uniforme para los voluntarios realistas de Santiago de Cuba (1782)

Archivo General de Indias, MP-UNIFORMES,24

Memoria de Juan Manuel García del Castillo sobre el mantenimiento de la isla de Cuba (1825)

Archivo General de Indias,
ESTADO,19,N.122
(imágenes 7-51)

 

Tras la pérdida de casi todos sus territorios en Ultramar, un hecho ya irreversible a fines de 1825, la Monarquía española se ve reducida a una serie de territorios estructuralmente muy heterogéneos, geográficamente muy dispersos y aislados entre sí. Las islas Filipinas, la isla de Cuba y la de Puerto Rico continuaron perteneciendo a la Monarquía española hasta 1898, y Santo Domingo, actual República Dominicana, volvió a integrarse transitoriamente en ella hasta 1865.

En 1795, por el Tratado de Basilea, España cedía Santo Domingo a Francia. Años más tarde, se produce la invasión haitiana en Santo Domingo sitiando la capital y practicando una guerra de destrucción de cultivos y ganado para reducir por hambre a los defensores dominicanos. Tras una penosa y destructiva guerra de Independencia contra los franceses (1808-1809), Santo Domingo se reincorporó a la Monarquía española. Llegó la paz, pero continuó la ruina económica y comercial. La metrópoli no se hallaba en condiciones para ayudar a la reconstrucción de Santo Domingo, ya que la Guerra de la Independencia en España y las guerras de independencia iberoamericanas agotaron todos los recursos disponibles. En 1822, se produce una nueva invasión haitiana, seguida de un período de unidad política de toda la isla. En 1844, los dominicanos recuperaron su independencia, pero la grave situación no pudo remediarse dando lugar a una situación de verdadera anarquía. Con el fin de que esta mejorase, fue solicitada la reincorporación a España, cuyo gobierno aceptó (1861), cuando no disponía de los medios económicos indispensables para rehacer la economía dominicana. En 1863, comenzó una sublevación antiespañola que degeneró en una penosa guerra. La sangría de hombres y dinero, el temor a que los Estados Unidos pudieran inclinarse a intervenir en el conflicto y la falta de recursos, decidieron al gobierno de Madrid a abandonar definitivamente Santo Domingo en 1865.

Tras la Guerra Hispano-norteamericana de 1898, con el enfrentamiento de ambas escuadras en el Pacífico y en el Caribe, España perdió lo que quedaba del Imperio: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam. El Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, certifica la liquidación del imperio colonial español, sumiendo al país en un desastre económico y produciendo una gran conmoción moral de la que rendirán cuenta los intelectuales de la Generación del 98.



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